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(GMPOST) Fomori Histoire (Autoconclusivo Emma)

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(GMPOST) Fomori Histoire (Autoconclusivo Emma)

Mensaje por Furukawa Staff el Vie Sep 25, 2015 11:32 am

No era solo el cansancio de tanto mana utilizado, la voluntad de un hombre encapuchado estaba negando a Emma despertar, quien se mantuvo envuelta en un enorme bosque gris que no parecía terminar.

Para la Profesora pasaron días, tal vez meses, sin embargo por alguna razón no sentía miedo. Había una especie de luz cálida que a veces se presentaba en forma del sol que le daba paz para soportar esta prueba.

Fue entonces hasta el día 65 que el bosque comenzó a morir, el cielo se partía y poco a poco aquel mundo gris fue desapareciendo ante a sus ojos, quedando solo la oscuridad y la sensación que poco a poco la realidad comenzaba a volver…

Aun dentro de aquella sensación de despertar que puede sentir, aquella luz cálida parecía haber sobrevivido….

La profesora apretó los párpados, respirando pesadamente mientras intentaba sentarse al menos, un ligero dolor en la espalda; Lo conocía por las mañanas de domingo donde se despertaba a medio día luego de probablemente ver toda una mini serie de la BBC.

Es Cuando su mente comenzó a trabajar, tratando de correr para ponerse al corriente con un pequeño sobresalto mientras sus ojos azules se abrían- los niños- susurró ella en su típico acento tratando de ver a sus alrededores.

Aquel bosque de árboles negros era similar al bosque gris donde “vivió” algo de tiempo, pero la sensación que emanaba este era de tristeza y desolación. Al poco tiempo de volver en sí recordó que estaban en Sgrios Cinneacth, la Isla de la Destrucción y todo lo que había pasado. Había un rastro de mana negro que no estaba muy lejos de ahí, sin embargo, una vez más la sensación cálida de la luz que existía en su sueño parecía llamarla.

A lo lejos, una gran cantidad de energía, similar al mana, estaba emanando de un grupo de árboles apilados de manera aún más cercana que los demás árboles.

Era una sensación cálida, conocida tal vez? Pero a la vez toda una nueva experiencia.

Respiró profundo, poniéndose de pie y sacudiendo su falda, estirándose un poco mientras comenzaba a caminar. No debía de perder tiempo preguntándose en sí era la decisión correcta, además esa sensación que tenía le daba curiosidad y si había algo que Emma no podía resistir era aclarar sus dudas.

- ¿Hola? - preguntó al aire mientras llegaba a los árboles, tocando con la punta de sus dedos uno de ellos

Pasaron sólo unos cuantos segundos al momento que los árboles se abrieron, de entre ellos, recostado entre hojas estaba la figura de un hombre hecho piedra. Su rostro expresaba tranquilidad, como si alguien que se recuesta en el césped a ver el cielo y sentir el sol. Sin embargo, poco a poco aquella aura dorada comenzaba a emanar.

- T… Tu puedes oirme? - se escucha en la mente y cuerpo de Emma, una voz juvenil proveniente de la estatua - Hola…?

Sus ojos se agrandaron, la luz del sol les dió un brillo azulado como el mar a medio día. Con pasos cortos pero ágiles llegó hasta el pedestal con la figura, trataba de calcular su edad de procedencia por la forma en que estaba tallado, el material, el decorado donde se posaba.

Aunque al oír su voz pudo tener otras teorías, no podía evitarlo era fascinante a su manera, sonriendo.

-Claro que sí, mucho gusto me llamo Emma - se ríe levemente, debía controlar esos comportamientos, estaba en una situación seria después de todo - ¿Quién eres? ¿Estás bien?

- Eh… sí… - dice con una pequeña risa - bueno, ahora soy de piedra pero no es tan malo. Mi nombre es Elatha, soy un… bueno.. era uno de los tres Príncipes Fomori… ¿De casualidad eres un ser humano?

“¡¿Un príncipe?! ¡¿De los Fomoris?!” pensó mientras trataba de repasar todos los apuntes que su compañera le había dado, lo que sabía hasta el momento. Como quería tener su libreta consigo, tratar de invocar le parecía inútil.

- ¡Elatha! perdona ¿algún título que deba considerar? - sacudió la cabeza-  ¡Tengo tanto que preguntarte! sobre tu civilización, su historia, donde estamos también ¿que hay de los otros príncipes? ¿cómo es que estas así? - rápidamente se calló, sonriendo apenada luego de que mil preguntas la invadieran- Oh, perdona. Asi es soy humana ¿tiene relevancia?

- Ajajaja.. vaya! - dice riendo o al menos eso parecía -  Es tan raro ver humanos aquí! - dice con una expresión inocente - ¿Cómo entraste? ¿No te han atrapado los guardias Fomori? ¿Viniste sola? Ah, perdón, olvidé que tu hiciste preguntas primero! Intentaré contestarte lo más claro posible, creo que olvidé la mitad de lo que dijiste!

Se quedó un momento en silencio, al momento que las ramas se mueven. Los relámpagos y truenos seguían tan fuerte como siempre.

- Mi nombre es Elatha Gricenchos, soy el tercero en el Linaje Real Fomori, tercer Príncipe y heredero al trono de Sgrios Cinneacth… o bueno eso era antes de hacerme una estatua… es una larga historia.. algo tonta.. al menos es como la recuerdo. Te gustaría escucharla??

-¿Guardias? Quizá… no estoy muy segura, pero sola no - suspira poniendo una mano sobre su mejilla- venía con un grupo de pequeños, mis estudiantes. Soy historiadora ante todo - sonrió con algo de preocupación realmente esperaba que estuviesen bien.

“Vaya qué mal clima” pensó ella un instante pero esto era más importante que la tormenta, podría soportar estar mojada. Comenzaba a formar un rompecabezas mental y esas líneas le daban las primeras piezas

-¡Por su puesto! - responde de inmediato viendo a su alrededor, ya había sentido la noción del tiempo fluir enormemente entre esos bosques, si la historia era larga probablemente no habría problema. Siendo una hechicera de mana azul podía presentir algo en el aire como si estuviese en otro plano, quizá era ella desvariando de nuevo. Se sentó frente a la estatua, alisando su falda - cuando quieras comenzar -en su mente hacia un espacio quería recordar cada palabra.

Una pequeña risilla de tranquilidad se escuchó. Hace tanto que no tenia con quien hablar, es mas, era tan extraño que estuviera hablando con una dama de raza humana… otra vez…


- Cuando mi padre, el Rey de los Fomori murió, mis hermanos Cichol, Balor y yo estábamos destinados al trono, sin embargo, uno de nosotros tenía la intención de quedarse con todo, ser Rey él sólo y para colmo, dirigir a toda nuestra raza a una guerra sagrada en contra de nuestros opresores, los Tuatha de Danaan…


- Cichol, el mayor, era un alma pacífica y seria, nunca se le veía sonreír pero eso no significaba que tuviera un corazón puro. Yo era el más pequeño y el más travieso de los tres. Encontraba placer en salir de Sgrios a escondidas a conocer a los seres humanos que eran tan jovenes y tan llenos de vida. Era una época donde enormes barcos de madera eran tallados desde la proa hasta la popa y la gente pasaba su vida cosechando y cosas pacíficas. Fue entonces cuando la conocí….  una hermosa mujer humana llamada Eriu…

Escuchó con atención, entonces los Fomoris ¿eran una raza pacífica? Aunque eso de la opresión no sonaba como algo bastante ameno para ellos. No le sorprendía el hecho que uno de sus hermanos quisiera el poder para sí mismo, la historia darkha y esna estaba plagada de pequeñas situaciones parecidas.

Sonreía al momento de escucharlo hablar de los humanos, le recordaba a alguien muy querido para ella. El mencionar los barcos le pudo dar una idea de una época en particular se imaginó lo que él relataba y no pudo evitar soltar un suspiro hasta que escuchó sobre el nombre de la mujer -¿Eriu? ¿Cómo la diosa que le dió su nombre a…? lo siento - se aclara la garganta - continúa.

- Eriu era una mujer amable y pacífica de la cual no tardé mucho en enamorarme… como podrás saber, el amor entre un Fomori y un humano es prácticamente imposible, sin embargo, Balor supo esto y lo aprovecho. Me manipuló para cederle el poder del Rey a cambio de que Eriu viviera y eso me transformó en piedra, puesto que un Fomori no puede ver el sol de esta tierra desde que nuestra raza llegó a ella. Sólo los Reyes estamos condenados a poder pisar el exterior, como una manera de responsabilidad para proteger a nuestra raza…. Balor al parecer llenó de mentiras a Cichol acerca de haber sido transformado en piedra por los Tuatha de Danaan. Señaló a Eriu como uno de ellos y la mandaron matar… yo, sin saber que podía comunicarme como lo hago ahora o poder manifestar mi esencia.. no pude hacer nada más que presenciar su ejecución. Mi alma lloró meses, años, décadas…

- Tristemente - agregó - tuve la oportunidad de presenciar la última batalla de los Tuatha de Danaan contra los Fomori la cual no terminó bien. Balor robó los tres tesoros sagrados de Dagda levantando la furia de las deidades quienes atacaron esta isla transformándola en el cementerio que es ahora. Al final, la fuerza de Cichol logró proteger a los Fomori mientras que Balor asesinó a Nuadha, el Rey de los Tuatha de Danaan usando el Arpa de Dagda y haciendo realidad que nuestra sangre es veneno para las deidades, la única manera de asesinar a un dios la poseen nuestros cuerpos…

Emma se quedó en silencio una de sus manos posándose en su pecho mientras le contaba del duelo que llevó durante años, siempre había tenido debilidad por esas partes en la historia del universo. Que destino más cruel para alguien que quería a su gente y alguien fuera de su reino. Sacudió ligeramente la cabeza, no era el momento para ponerse emotiva ni escribir alguna prosa.

-Lo siento tanto Elatha… por Eriu y tu destino.

Se puso de pie, sacudiendo el pasto roto de sus ropas viendo a la efigie… no… al Príncipe de los Fomoris. Esa batalla apenas es narrada por los humanos, la mitología suele ser bastante engañosa e incluso un gran control del mana azul no puede lograr ver pasajes tan recónditos aún sin que fallen.

-¿Los dioses? ¿Los Tuatha? - frotó uno de sus brazos - pero la sangre de los Fomoris también daña a los humanos… - mencionó recordando el atentado al instituto, a la Doctora Clementine y el esfuerzo de los estudiantes- Disculpa ¿qué pasó con tus hermanos? ¿Cichol sobrevivió de proteger a los últimos Fomoris?

- Si mi memoria no me falla.. - murmura - Han pasado alrededor de 3000 años desde todo esto. Cichol vive, triste y sólo. Por alguna razón mi aura no llega hacia él. A veces viene en silencio y platica conmigo. Se ha transformado en el único Rey de los Fomori y a veces sale a la superficie para patrullar.

- En uno de sus relatos, Cichol me contó que al morir Nuadha, este maldijo a Balor transformándolo en ser humano… y que desde entonces, no se le tiene permitido entrar a Tir Na Nog, la ciudad de los Fomori… Según mi hermano, decidió planear cómo recuperar el Arpa de Dagda para poder vencer a los Tuatha de Danaan, digo, no puedes realmente culparlo… su ideal es hacer que el mundo sea apto para nuestra raza y que puedan vivir en la superficie como todas las demás razas.. sin embargo sus motivos han sido descabellados, crueles y bajos…. - un suspiro se escucha en la voz de Elatha, Emma puede sentir su nostalgia - quisiera ver si esta bien…

Si Batol era ahora mortal bueno fue, no creía que siguiera con vida ¿quizá descendencia? aunque eso significaba que podría haber más recordó sobre los Fomoris en el mundo humano. Esto ya de por sí era bastante complicado, escuchar sobre el deseo de aquella raza la hacía sentir algo incómoda sobre esta guerra, pero al mismo tiempo era imperdonables los métodos que pretendía el hermano mayor del recién conocido.

No pudo evitar hacer un ligero puchero, tres mil años era más de lo que ella podría soportar sin ver a algún ser querido. - Quizá pueda ayudarte…- se cruzó de brazos pensando- podría ir a buscarlo o podrías acompañarme. Un hechizo simple bastaría para llevarte conmigo… - lo ve con más detenimiento- … no se si pueda revertir lo ocurrido… pero quizá momentáneamente… -  se mordió el labio era una idea realmente descabellada tratar de usar los métodos aprendidos durante todos estos años para devolver a un estado anterior un ser de más de un milenio ¿que tal si fallaba? ¿y si al hacerlo lo convertía en polvo?

- Yo… bueno.. no hay manera de que yo sirva de algo en esta época, probablemente revertir mi forma solo hará que vuelva a volver a ser de piedra. Sin embargo… ¿puedo pedirte un favor? - murmura la piedra esperando que Emma tuviera un corazón noble - No muy lejos de aquí, escondido entre los escombros se encuentra una piedra mágica que fue creada por los Tuatha de Danaan llamada Fomori Fundamentum. Esta piedra es única y tiene la habilidad de guardar cualquier registro que suceda en Sgrios Cinneatch desde que se fundó como nuestro hogar. Si pudieras encontrar dicha piedra y … utilizando tu magia podrías transferir mi alma hacia el Fomori Fundamentum, estoy seguro que podré escribir la historia y servirá como una causa para que mi hermano Cichol calme su ira en contra de las deidades y acabe esta guerra sin fin. Probablemente eso signifique que al fin mi alma desaparecerá al igual que mi esencia, pero si eso funciona para salvar a mi gente que asi sea.

Se mantuvo en silencio por algún tiempo, como si juntara la fuerza para tomar una decisión tan difícil.

-¿ Puedo contar contigo, Emma?

La profesora ve sus alrededores donde solo árboles y niebla abarrotaban su vista escuchando las palabras del príncipe su rostro voltea a la efigie sumamente preocupada -Pero hay tanto que podrías ver y aprender en esta época, quizá todos juntos podríamos hacer que los Fomoris no tengan que vivir en la sombra o si los condena a ser piedras al menos convivir con los otros seres vivos - suspiró, estaba siendo demasiado idealista, si ella hubiese tenido interés antes si quizá no se hubiese concentrado en la historia de otros países y buscado en el Reino Unido.

Se quedó en silencio y asintió- Claro que puedo, si es lo que deseas y puede ayudar a que más gente no salga lastimada lo haré, si sabes la direccion de donde tengo que ir dime prometo no tardar.

Un respiro de tranquilidad invadió a Elatha, al menos, a su representación mental. En verdad le gustaría compartir mas tiempo con la entidad llamada Emma, tal vez ayudar a su hermano a gobernar, pero al final ese no era su destino, ni tampoco el destino macabro que Balor estaba forjando para su raza. Si su vida servía para detener la guerra, era suficiente para encomendar a su hermano Cichol a tomar las decisiones correctas. Debía contar la historia desde su versión, debía preparar a la gente para lo que venía y eso era más que suficiente.

La estatua comenzó a brillar cada vez más fuerte al momento que los árboles negros se extendían para dejar caer en las manos de la profesora una gema color verde. Esta emanaba con la calidad de la voz de Elatha que había desaparecido ya hace tiempo, pero aun podía sentir su presencia cerca de ella. Sin más que decir, Emma mira nuevamente la estatua y regresa por donde vino, sólo para encontrarse el horrible campo de guerra donde Zeo, Ian y una peculiar espada vienen dejando atras malheridos y cansados.
- Profesora… no hay mucho tiempo… debemos encontrar a los otros y salir de aqui…. - murmura Zeo con la camisa totalmente manchada en su propia sangre, mientras empuña la espada quebrada Claimh Solas y mira con determinación a la profesora Mayflower. Las cosas no estaban bien y pronto, empeorarían para todos en Sgrios y hasta en el mismo Campus Occasum.
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